¿Por qué no cargan los estudios jurídicos?


Ante las dificultades que pueden generar las comunicaciones y la gestión de los expedientes entre los departamentos de legales y los estudios externos muchas compañías invierten en sistemas de gestión o métodos de información que les permita acelerar las decisiones, obtener datos actualizados de cada juicio y evitar grandes pérdidas económicas.
Sin embargo pasadas las primeras emociones en la implementación de estos sistemas, en algunas organizaciones, comienzan nuevamente los mismos inconvenientes. Este problema suele agravarse en aquellos casos donde los estudios externos tienen dominio sobre los litigios y hasta cierta autonomía a la hora de decidir el futuro del mismo. Algunos de esos motivos pueden resumirse en:  

Diferencias tecnológicas : Las brechas tecnológicas suelen ser poco perceptibles a la hora de decidir una implementación. En algunos lugares el acceso a Internet o a computadoras adecuadas pueden generar dificultades operativas que transforman un sistema en poco amigable. Suele pasar que las empresas eligen sistemas que funcionan muy bien en las ciudades más grandes del país, y dejan de considerar a los pequeños pueblos donde la brecha es mayor y justamente también la importancia del acceso a cada caso.

Criterios de trabajo diferentes :  Muchos estudios jurídicos externos son reyes en su colina y tienen metodologías propias producto de la idiosincrasia del lugar donde reinan. A veces estos criterios pueden rozar la informalidad o el trabajo de memoria y ofrecer grandes resistencias a la hora de crear un método estandarizado, parametrizable y apto para la información de gestión  Por supuesto no todo es una negación a nuevos métodos sino que puede ser producto de la falta de entendimiento de los métodos de trabajo del estudio, y esto genera una brecha poco práctica a la hora de la carga de información de gestión. 

Capacidades de gestión de personal interno : Exceptuando las generaciones que se criaron con el desarrollo tecnológico o la nueva generación Y, el uso de las tecnologías no es algo fácil de implementar y lleva a que los abogados dueños de los estudios deleguen la tarea de carga de sistemas en su personal auxiliar. La falta de entendimiento hace que a la hora de establecer prioridades las limitaciones en la capacidad de gestión, o la falta de personal, otorgue importancia a otros temas y no tanto a la carga de datos.

Falta de valor agregado para el estudio: Este es uno de los puntos centrales. En la gran mayoría de los casos el análisis del sistema de información o gestión se piensa en función a las necesidades de la empresa y no en función a las necesidades del estudio jurídico. Un estudio que posee más de un cliente se ve forzado a establecer múltiples metodologías y criterios que no generan valor dentro de su organización sino más bien un procedimiento de informe de gestión, cosa que antes también hacía pero de otra manera.

Una de las maneras de lograr el éxito a la hora de implementar un sistema de gestión o información es enfocarse en algunos de los puntos antes mencionados, sin embargo a la hora de elegir el más adecuado la generación de valor agregado es la medalla de oro. 
Si pensamos la cantidad de veces que adoptamos nuevas tecnologías en nuestras vidas seguramente tendríamos  una decisión egoísta escondida donde la decisión pasa por la generación de ese valor adicional, a menos que sea impuesta, en cuyo caso utilizaremos lo mínimo indispensable. 
En el ambiente legal la incorporación de información útil hizo que los abogados adoptaran Internet más rápidamente, lo mismo pasó con la adopción de la PC la cual permitió hacer  un escrito de manera prolija, rápida y sin carbónicos. 

Pensar en los puntos de generación de valor para el estudio jurídico y no tanto para la empresa puede ser el determinante para lograr que el abogado dueño se comprometa con el sistema y no delegue la función sin control en el personal auxiliar. Claro está que el objetivo no es informatizar un estudio sino lograr información en la empresa, por eso los métodos de información deben ser simples, centralizados y con medios tecnológicos familiares que lleven a los puntos más útiles e inmediatos en la generación de valor mutuo. Esto puede apoyarse en:

  • El acceso directo y común a los datos de juicios.
  • Gestión centralizada de documentos entre los estudios y la compañía.
  • La integración de políticas comunes, uniformes y objetivas.
  • Ruptura de diferencias tecnológicas entre el estudio y la empresa.
  • Disminución de costos operativos.

Un adecuado sistema de información debería ser  centralizado, de bajo costo operativo, bajo costo tecnológico, adecuado tanto para la gestión como para el control, y facilita la coordinación del trabajo entre los agentes produciendo datos fiables, reales y a disponibilidad de todos los interesados. 

Un correcto sistema de información centralizado debe reflejar el correcto “estado del negocio” o en nuestro caso el correcto “estado de la cartera judicial”.

Tercerizar la cartera judicial, ¿es una solución definitiva?


Por lo general  cuando el core business de las empresas no pasa por el control de la actividad judicial, la mayoría de este tipo de empresas suelen tercerizar la cartera de los juicios de la compañía,  en todo tipo de estudios jurídicos que llevan los juicios. El objetivo es que se encarguen de la gestión diaria de los mismos  y finalmente les avisen de lo importes que debe pagar la compañía al momento de conciliar o recibir la sentencia. Ahora, bien, ¿es esta una solución sencilla y simple para la compañía?  Algunas compañías también les piden a estos mismos, reportes del estado general de la cartera, para que la empresa pueda realizar previsiones contables de los importes que podrían será asignados a perdida durante el año entrante.

Esta claro que evitar dedicación a la actividad de tribunales de la  compañía tiene la ventaja de poner en manos de expertos el problema. Ahora, ¿es esta una solución definitiva?

La misma paradoja podríamos afirmar en materia económica de cualquier compañía cuando la solución esta en derivar todos los problemas financieros al gerente de finanzas. Pero sin embargo,  en  materias económicas,  se fijan procesos, normas contables, e incluso se crean departamentos de auditoria para que cada tanto se releven sectores claves de las operaciones económico financiera de la compañía, e incluso grandes sistemas de gestión acumulan toda la información y disparan informes y decisiones del flujo económico/financiero de la firma.  ¿Pero por qué?  Porque estamos refiriéndonos a  un sector muy sensible que administra cuantiosas operaciones económicas, originadas en ingresos de las compañías.

Ahora bien, detrás de los juicios de las compañías también existen cuantiosas operaciones económicas, pero en vez de ganancia son de perdida.  Pero como son de perdida raras veces son  consideradas costos evitables.  Y toda perdida que se evita o pasivo que se reduce es ganancia para la compañía. Los juicios, concebidos como perdidas futuras,  tienen maneras de ser normalizadas sus operaciones,  controlada su actividad, y auditados permanentemente, e incluso existen sistemas de gestión  que pueden ordenar sus operaciones, disparar alerta de novedades o anomalías procesales, acceder a escritos y librar informes.  Par a evitar sentencias que debían haber sido de importes más bajos, para conciliar los juicios por importes justos, para saber cual es el importe de las previsiones del año que viene de forma  mas certera, para evitar embargos imprevistos, o  sentencias que no dieron aviso de su situación antes de ser sorpresivamente pagadas. La cartera judicial de la compañía es un pasivo, y  hay que  achicarlo al máximo posible, y eso requiere control de los procesos  y toma de decisiones periódicas que favorezcan a la compañía. 

Algunos de los números que sorprenden de una compañía típica 100 % tercerizada:

  • El 5 % de una cartera judicial esta radicada en otro juzgado distinto al que cree la compañía. Esto trae el grave problema de perder cualquier derecho de defensa, o  perder rápidamente el juicio en su totalidad.
  • El 2 %  de los expedientes no existen.  Ya sea porque están paralizados, archivados, o terminados,  y la compañía nunca se entero.  
  • El 1 % de los juicios de una compañía reciben embargos sorpresivos dentro del primer año comercial. Esto se debe al  desconocimiento de su estado.
  • En el 1 % de los juicios de las compañías podrían haberse solicitado acciones para obligar a perder el derecho a la otra parte, a través de los pedidos de caducidades de instancia.


Los resultados económicos que hacemos referencia reflejan algunos de los resultados de tercerizar el 100 % la cartera judicial perdiendo absoluto control sobre el estado de las mismas.  La solución,  es estar al tanto de los procesos, establecer normas, auditar y controlar permanentemente la cartera.