Por lo general cuando
el core business de las empresas no pasa por el control de la actividad
judicial, la mayoría de este tipo de empresas suelen tercerizar la cartera de los juicios de la
compañía, en todo tipo de estudios
jurídicos que llevan los juicios. El objetivo es que se encarguen de la gestión
diaria de los mismos y finalmente les
avisen de lo importes que debe pagar la compañía al momento de conciliar o recibir
la sentencia. Ahora, bien, ¿es esta una solución sencilla y simple para la
compañía? Algunas compañías también les
piden a estos mismos, reportes del estado general de la cartera, para que la empresa pueda realizar previsiones
contables de los importes que podrían será asignados a perdida durante el año
entrante.
Esta claro que evitar dedicación a la actividad de
tribunales de la compañía tiene la
ventaja de poner en manos de expertos el problema. Ahora, ¿es esta una solución
definitiva?
La misma paradoja podríamos afirmar en materia económica de
cualquier compañía cuando la solución esta en derivar todos los problemas
financieros al gerente de finanzas. Pero sin embargo, en
materias económicas, se fijan
procesos, normas contables, e incluso se crean departamentos de auditoria para
que cada tanto se releven sectores claves de las operaciones económico
financiera de la compañía, e incluso grandes sistemas de gestión acumulan toda
la información y disparan informes y decisiones del flujo económico/financiero
de la firma. ¿Pero por qué? Porque estamos refiriéndonos a un sector muy sensible que administra cuantiosas
operaciones económicas, originadas en ingresos de las compañías.
Ahora bien, detrás de los juicios de las compañías también
existen cuantiosas operaciones económicas, pero en vez de ganancia son de
perdida. Pero como son de perdida raras
veces son consideradas costos evitables. Y toda perdida que se evita o pasivo que se
reduce es ganancia para la compañía. Los juicios, concebidos como perdidas
futuras, tienen maneras de ser
normalizadas sus operaciones, controlada
su actividad, y auditados permanentemente, e incluso existen sistemas de
gestión que pueden ordenar sus
operaciones, disparar alerta de novedades o anomalías procesales, acceder a
escritos y librar informes. Par a evitar
sentencias que debían haber sido de importes más bajos, para conciliar los juicios por importes justos,
para saber cual es el importe de las previsiones del año que viene de forma mas certera, para evitar embargos
imprevistos, o sentencias que no dieron
aviso de su situación antes de ser sorpresivamente pagadas. La cartera judicial
de la compañía es un pasivo, y hay que achicarlo al máximo posible, y eso requiere
control de los procesos y toma de
decisiones periódicas que favorezcan a la compañía.
Algunos de los números que sorprenden de una compañía típica
100 % tercerizada:
- El 5 % de una cartera judicial esta radicada en otro juzgado distinto al que cree la compañía. Esto trae el grave problema de perder cualquier derecho de defensa, o perder rápidamente el juicio en su totalidad.
- El 2 % de los expedientes no existen. Ya sea porque están paralizados, archivados, o terminados, y la compañía nunca se entero.
- El 1 % de los juicios de una compañía reciben embargos sorpresivos dentro del primer año comercial. Esto se debe al desconocimiento de su estado.
- En el 1 % de los juicios de las compañías podrían haberse solicitado acciones para obligar a perder el derecho a la otra parte, a través de los pedidos de caducidades de instancia.
Los resultados económicos que hacemos referencia reflejan
algunos de los resultados de tercerizar el 100 % la cartera judicial perdiendo
absoluto control sobre el estado de las mismas. La solución,
es estar al tanto de los procesos, establecer normas, auditar y
controlar permanentemente la cartera.

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